NUESTROS VINOS

Crear un vino en Anaia es, ante todo, un ejercicio de escucha. Nuestra filosofía nace en el viñedo, recorriendo Agrelo y entendiendo cómo el entorno moldea cada racimo. No buscamos intervenir, sino acompañar el proceso para que el vino llegue a la copa con su identidad intacta.
Cada línea es una forma distinta de interpretar ese origen. Un recorrido que va desde lo simple y espontáneo hasta lo más complejo y profundo, siempre con el concreto como aliado para preservar frescura, textura y expresión.
En Anaia no seguimos tendencias: buscamos autenticidad. Cada vino es una invitación a descubrir el carácter del lugar.

BLANCO Y TINTO DE AGRELO

La puerta de entrada. Un vino amigable y sin pretensiones, diseñado para el disfrute simple y una introducción honesta a nuestra región.

ANAIA

La pureza del concreto. Vinos “sin maquillaje”. Una tríada de tipicidad, terroir e innovación, criados en nuestros exclusivos mates de concreto para honrar la uva.

GRAN ANAIA

El equilibrio. Armonía entre la fruta vibrante, la pureza del concreto y la elegancia sutil de la madera. Un perfil gastronómico y estructurado.

GRAND ASSEMBLAGE

El arte de la composición. La línea de blends. Selección de microbloques y fermentación estratégica para lograr vinos complejos, equilibrados y con múltiples capas.

DISRUPTIVO

La audacia. Desafía las convenciones para resaltar singularidades. Orientado a quienes buscan explorar y salir de su zona de confort con vinos de excelencia.

OBLIVION

La experiencia definitiva. Lo mejor de cada año en edición limitada. Un vino excepcional e irrepetible, pensado para celebrar los grandes hitos de la vida.

El punto de cosecha se define a partir de la observación sensorial, donde el criterio organoléptico guía cada decisión.
La cosecha y selección de la uva son completamente manuales, lo que nos permite trabajar por bloques y preservar la identidad de cada sector. El traslado se realiza en cajas de 16 a 18 kg para cuidar su calidad hasta la llegada a bodega.
Cada línea refleja distintos niveles de trabajo y dedicación del equipo en cada etapa del proceso.
El concreto es parte central de nuestra elaboración: su porosidad favorece la evolución natural del vino, aportando equilibrio, textura y una expresión marcada por la redondez y la mineralidad.